viernes, 29 de agosto de 2025

La inquilina de Wildfell Hall, Anne Brontë

 -Pero si te arrepientes sinceramente...

-No puedo arrepentirme; únicamente tengo miedo.

-¿Solo te arrepientes del pasado por las consecuencias que ha tenido para ti mismo?

-Exactamente....salvo que lamento haberte hecho daño, Helen, porque eres tan buena conmigo...

-Piensa en la bondad de Dios y no podrás más que lamentarte por haberle ofendido a Él.

-¿Qué es Dios? No puedo verle ni oírle. Dios no es más que una idea.

jueves, 7 de agosto de 2025

Niebla, Miguel de Unamuno

 Y te miró, ¿no es eso?, ¿y creíste en Dios?

–No, no es que me miró, es que me envolvió en su mirada; y no es que creí en Dios, sino que me creí un dios.

miércoles, 9 de julio de 2025

Intermezzo, Sally Ronney

  El episodio está cerrado, el episodio está superado, y la pérdida solo acaba de empezar. Cada día se hace más honda, cada día caen más cosas en el olvido, cada día quedan menos certezas. Y nunca nada devolverá a su padre del ámbito de la memoria al mundo reconfortantemente concreto del hecho material, del hecho tangible y específico: ¿y cómo, cómo es posible aceptar eso, comprender siquiera lo que significa?

lunes, 7 de julio de 2025

Mi año de descanso y relajación, Ottessa Moshfegh

 No era verdad. Y tampoco me importaba el mercado inmobiliario ni cuánto dinero pudiera sacar. Quería aferrarme a la casa igual que te aferras a una carta de amor. Era la prueba de que no siempre había estado sola en el mundo, pero creo que también me aferraba a la pérdida, al vacío de la casa, como para confirmar que era mejor estar sola que quedarse con gente que se suponía que te tenía que querer pero que no era capaz de quererte.

Los Kodokusha, Milena Michiko Flašar

 ¿Cómo me iba a despedir del señor Sakai? Tenia la sensación de haberme despedido ya de él decenas de veces sin haberlo llegado a hacer nunca de verdad. Siempre me quedé en la idea de la despedida, que solo me brindó una paz teórica. Como mi propia muerte, tampoco se podia concebir la muerte de otro.¿Adónde se iba?¿Dónde estaba ahora? ¿Estaba en el aire que respiraba yo? El señor Sakai y su sakaismo no se podían haber disuelto sin más. En la atmósfera debían de quedar partículas suyas y de lo que lo constituyó, y quién sabía, pensé, si no seguirían viviendo en mi por respirarlas. Algo ya no estaba. Y aun así seguía actuando sobre el espacio. Maravilloso. Oí los pasos del señor Sakai recorriendo el despacho y midiéndolo lenta y meticulosamente. Pero...¡Un momento!¿Era posible? 

Los pasos venían de la escalera. Miré desconcertada hacia la trampilla, que estaba abierta. ¿Y si el señor Sakai queria despedirse de mí?¡Sintiéndolo mucho, preferiría no vérmelas con su fantasma! Se me iba a salir el corazón del pecho. Los pasos se detuvieron un momento. Luego subieron por la escalerilla de incendios.¿Los Fuji? No, habían armado más jaleo. Asomó una cabeza. Dos manos. Dos brazos. El resto de un cuerpo que se coló por el hueco con un solo impulso.

sábado, 10 de octubre de 2020

Algo en lo que creer, Nikolas Butler

 -Nunca he entendido las religiones organizadas- dijo Otis desde donde estaba- Ser buena persona. no hacer daño los demás. No engañar.  No ser varicioso. Con eso me parece suficiente. No necesito un maldito guía para no salirme del camino correcto. Ni una tabla de piedra grabada por un rayo. Ni una recompensa celestial.  Ni necesito guardar un día de la semana. Todos los días de nuestra vida son importantes, del primero al último. A medida que te haces viejo, cada vez te das más cuenta de ello.

domingo, 22 de marzo de 2020

Vendrá la muerte y tendrá tus ojos, Cesare Pavese

Vendrá la muerte y tendrá tus ojos
esta muerte que nos acompaña
desde el alba a la noche, insomne,
sorda, como un viejo remordimiento
o un absurdo defecto. Tus ojos
serán una palabra inútil,
un grito callado, un silencio.
Así los ves cada mañana
cuando sola te inclinas
ante el espejo. Oh, amada esperanza,
aquel día sabremos, también,
que eres la vida y eres la nada.

Para todos tiene la muerte una mirada.
Vendrá la muerte y tendrá tus ojos.
Será como dejar un vicio,
como ver en el espejo
asomar un rostro muerto,
como escuchar un labio ya cerrado.
Mudos, descenderemos al abismo.